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Temas de Reflexión
Herramientas de apoyo a la labor docenteLas escuelas de hoy en día requieren más que nunca de docentes innovadores, creativos, que permitan a través de sus estrategias mantener un contacto directo con las informaciones y con los materiales de aprendizaje, que introduzcan los temas y contenidos de manera significativa y útil para responder a los intereses de los estudiantes, y que diseñen actividades que puedan fomentar el desarrollo intelectual y social de los niños, la reflexión, el cuestionamiento, las diversas formas de organización individual y grupal, así como la opinión crítica bien fundamentada. Es indispensable que el docente esté en una constante búsqueda de información y de estrategias para propiciar situaciones de aprendizaje significativas, que permitan establecer relaciones comunicativas entre él, los educandos y el objeto de conocimiento. En una opinión muy personal, me encanta el trabajo en espacios abiertos. Por ejemplo, en los jardines de las escuelas se pueden encontrar tantas situaciones de aprendizaje y de valoración del trabajo grupal y de la conciencia ciudadana. Supongamos que estamos trabajando sobre "Las plantas", entonces ¿por qué no planificar la creación de un pequeño jardín? O si el tema es "Salud Corporal y Salud Mental", pueden realizarse campañas para la limpieza del plantel, organizando jornadas de limpieza, en donde se distribuyan los días de clases para que cada grado limpie los espacios escolares y recoja los desperdicios que se encuentren fuera de su lugar, después del receso. Este tipo de actividad de conservación ambiental debe evolucionar hacia una práctica permanente. Existen en el mercado diversos materiales impresos y audiovisuales que resultan de buena ayuda, porque están adaptados a las edades de los niños y suministran informaciones que pueden complementar lo visto en clase o sirven de inicio a proyectos o unidades didácticas. Algunas de las revistas que circulan semanalmente en la prensa nacional resultan muy atractivas para los niños, porque muestran el mundo del conocimiento a su alcance, con actividades, experimentos y narraciones que ellos solos pueden abordar y que además son novedosos, distantes de las acciones rutinarias a las que están acostumbrados. Sus contenidos se encuentran adaptados a la programación curricular oficial. Otras publicaciones, de origen foráneo, también son de utilidad. Entre las revistas que presentan un material muy variado y muy productivo tanto para niños como para maestros, se encuentran las siguientes:
También uno puede apoyarse en libros y documentos prácticos que proveen de actividades divertidas y asertivas, como es el caso, por ejemplo, del texto de Janice VanCleave: Anatomía para niños y jóvenes. Actividades superdivertidas para conocer el cuerpo humano y su funcionamiento, de la editorial Limusa (México, D.F., 1998). En él se exponen diversos experimentos y ejercicios sustentados teóricamente, a través de los cuales pueden los niños explorar el interesante tema del cuerpo humano, utilizando para ello elementos y objetos de uso cotidiano y hasta desechables. Entre los materiales audiovisuales tenemos una gran variedad de documentales, algunos son proyectados en los canales nacionales, otros requieren de suscripción pero, en cualquier caso, el docente puede grabar y recolectar las películas y documentales para su uso en la escuela. Entre estos canales tenemos los siguientes:
Uno de los recursos que a mi modo de ver resulta más productivo, atractivo y significativo para los niños lo representan las visitas guiadas a sitios verdaderamente interesantes (interesantes no para nosotros, sino para ellos). Algunos sitios que he visitado y puedo recomendar, ubicados en Caracas o sus alrededores:
Las Páginas Web que he visitado, especialmente en relación con la educación científica, y que me han parecido muy bien estructuradas además de que propician el aprendizaje de manera constructiva, son:
Ahora bien, estoy consciente de que no basta con conocer que existen nuevas y más eficientes formas de hacer las cosas, y recursos más interesantes: lo importante y productivo está en manejar la innovación y utilizarla en beneficio de la formación de nuestros alumnos y de nuestro mejoramiento como docentes. Además de que siempre debemos tener presente que estos recursos y materiales no son un fin en sí mismos, sino que representan herramientas de apoyo al desempeño docente. Cariniel A. Mariño B. Un esquema flexible para el trabajo por proyectosEl trabajo por proyectos no puede fluir bien si intentamos seguir un esquema de planificación rígido o si priorizamos el tecnicismo y el formalismo por encima de la vida de la clase. Pero tampoco podemos actuar sin un cierto marco que nos oriente en nuestra labor y nos ayude a organizar la actividad. Hacen falta pautas sencillas y útiles que contribuyan a que los proyectos se encaminen adecuadamente. Presentamos a continuación nuestra propuesta. a. ¿De dónde surgen los temas de los proyectos? Las experiencias exploratorias o desencadenantes
b. De las experiencias desencadenantes, de las actividades cortas, de las conversaciones informales en clase, de las inquietudes que los niños traen… van saliendo los temas de los proyectos. También, ocasionalmente, de lo que el educador propone a los alumnos y es aceptado por ellos. Y de los asuntos que aparecen en los Programas Oficiales y sobre los que se llega al acuerdo de que vale la pena abordarlos en profundidad. c. Una vez escogido (por consenso o por votación) el tema, puede ser interesante plantear: ¿Qué sabemos del tema? E ir anotando frases en la pizarra. (En ocasiones, es mejor evitar anotar frases erróneas, pueden dejarse en suspenso para posterior reconsideración). No se supone que hay que ser exhaustivo, es una discusión para reflexionar más sobre el tema. d. Ver de incluir en este momento actividades exploratorias vinculadas al tema, de manera que los estudiantes puedan asomarse al mismo, y confirmar que de verdad les interesa para un proyecto, a la vez que puedan ir precisando inquietudes. Particularmente útil puede ser hojear libros informativos apropiados. e. A continuación, resulta fructífero plantear: ¿Qué queremos saber del tema? Educadores expertos recomiendan que los estudiantes trabajen en grupos de tres o cuatro y escriban en una hoja todos los asuntos que les interese conocer sobre el tema escogido (Manning, Manning y Long, 2000). Posteriormente, se van anotando en la pizarra todas las preguntas o inquietudes, largas y cortas, buenas y menos buenas, sencillas y complejas. f. Los estudiantes, otra vez en sus equipos, tratan de ir derivando subtemas a partir de las preguntas planteadas, o de grupos de ellas. La educadora o educador puede añadir algún subtema que crea valga la pena investigar y que sea apropiado para los niños. g. Se va haciendo una red en la pizarra con los temas y subtemas. Cuando está lista, se copia en una cartulina y se puede pegar en la pared, para que esté a la vista de todo el mundo a lo largo del proyecto. h. Los estudiantes se organizan en equipos para investigar un subtema escogido por ellos (o más de uno si no son muy complejos). De esta manera, toda la clase trabaja en un mismo gran tema, pero no todos los alumnos investigan exactamente lo mismo. Hay mayor diversidad, riqueza y oportunidad de elegir. También, no se repiten las necesidades de recursos, lo que evita problemas de abastecimiento. i. Cada equipo genera preguntas para su subtema, mediante una lluvia de ideas. Comparte luego con el resto de la clase lo planteado. De este modo, el equipo no se precipita a la investigación de buenas a primeras, sino que dedica un tiempo a pensar sobre lo que quiere y puede investigar. En ocasiones, puede pasarse directamente a los puntos siguientes. j. Próxima gran pregunta de cada equipo: ¿Dónde podemos buscar información? Posibilidades: libros informativos, enciclopedias de consulta, diccionarios, folletos de instituciones diversas, CD-Roms, Internet, videos, expertos, instituciones diversas… k. La otra gran pregunta, compañera de la anterior: ¿Qué actividades de investigación podemos realizar? Si nos quedamos sólo con la pregunta del aparte j, el proyecto se limita a la investigación documental. Es bueno que, junto a ella, exista también indagación empírica, que implique actividades como:
l. En libros divulgativos, en obras para los docentes, en manuales didácticos, pueden encontrarse ideas en torno a actividades de corte investigativo para diferentes temas. m. Durante el desarrollo de los proyectos, es importante el seguimiento por parte de los propios estudiantes y del educador o educadora. n. Toda investigación verdadera culmina en la comunicación, por lo que es necesario preguntarse: ¿Cómo podemos comunicar lo que hemos investigado? Algunas opciones:
Paralelamente al desarrollo de los proyectos, el educador puede programar talleres que capaciten mejor a los estudiantes en determinadas destrezas o en el dominio de ciertos conceptos. Y actividades cortas que complementen el tema: exposiciones docentes, demostraciones, experiencias guiadas… Así mismo, trabajo con material auto-correctivo, de complemento o refuerzo. Esquema de nuestra propuesta para el trabajo por inmersiones temáticas o proyectos
La secuencia que proponemos nos parece factible y libre de complicaciones innecesarias. Al mismo tiempo, creemos que logra hacer participar conscientemente a todos (o casi todos) los estudiantes en la estructuración rigurosa, seria y completa de su trabajo de investigación, con ayuda del educador. Aleja a la enseñanza por proyectos de la improvisación, el espontaneísmo y la labor a medias, así como del dirigismo en manos del docente o de unos pocos alumnos más avanzados o con mayor iniciativa. ReferenciasMANNING, M., MANNING, G. y LONG, R. (2000). Inmersión temática. El currículo basado en la indagación para los primeros años y años intermedios de la escuela elemental. Barcelona: Gedisa. Aurora Lacueva Escuela-fábrica frente a escuela-casa de culturaLa experiencia directa y la reflexión pedagógica nos confirman día a día que poco podemos obtener del modelo de escuela "tradicional". Esta vieja escuela de masas, que viene del siglo XIX europeo, tiene un diseño muy simple y pobre, pensado para retener a los hijos de los trabajadores durante unos pocos años, suficientes para que los niños aprendieran rudimentos de lectura y escritura, las cuatro reglas y normas de conducta ordenada y sumisa. No es un diseño concebido para sacar el máximo de las potencialidades de cada niño o cada niña, ni mucho menos. Tampoco es un diseño para que los estudiantes pasen allí sentados ocho o nueve años: no lo resiste exitosamente. Podríamos llamar a este modelo la escuela-fábrica: con aulas como cajitas, una tras otra, para grupos demasiado numerosos de niños; en cada aula, el pizarrón, el libro de texto (o, peor, la "enciclopedia escolar"), los pupitres en fila, los ejercicios, las copias, los dictados, los períodos de 45 o 90 minutos puntuados por el receso... Y todavía, hay que estar contentos si se tiene todo esto, puesto que hay niños fuera de las aulas en quinto grado, hay niños sin textos, hay aulas sin suficientes pupitres y hay escuelas donde no hay recreo porque no existe patio. Frente al fosilizado modelo de la "escuela-fábrica" deberíamos esforzarnos por construir un modelo "escuela-casa de cultura". No tenemos que tener un diseño acabado, no sería seguramente posible ni deseable, pero sí un bosquejo que ayude a avanzar y que se base en todo lo mejor que tantos esforzados educadores y educadoras han desarrollado a lo largo de los últimos cien años. Esta casa de cultura es alegre, diversa, democrática, enriquecida y enriquecedora, flexible, organizada, laboriosa. Ahora, no es super-barata. Si lo que se pretende gastar por alumno es muy poquito, terminamos en los salones con cuarenta niños y los pupitres rotos. Darle importancia a la educación es construir ambientes donde, de entrada, sea posible educar. No ambientes exasperantes, de hacinamiento y carencia. En este sentido, resultan alentadoras todas las experiencias que apuntan a la consolidación de la escuela integral, de jornada completa, hoy llamada bolivariana. Así mismo, las iniciativas ya presentes en el currículo oficial hacia el trabajo por proyectos, la integración transdisciplinar y la evaluación cualitativa, entre otras. Señalaría cinco facetas de la escuela-casa de cultura:
Tres cosas que hay que botar a la basura lo antes posible para avanzar hacia la escuela-casa de cultura: el pupitre, el examen y el libro de texto. (Hablo más de las cinco facetas en el siguiente documento en la red: http://www.mec.es/cide/rieme/documentos/varios/lacueva02.pdf ) Aurora Lacueva | ||||||||||||||||||||
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