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{short description of image} Foro Educativo Venezuela

Aprendiendo y creciendo con los alimentos

Gioconda Flores, Jesús Alfonzo

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Proyecto en formato Word

Educación Inicial o Preescolar

Primera Etapa de la Educación Básica

Segunda Etapa de la Educación Básica

Tercera Etapa de la Educación Básica

Educación Media


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Dónde trabajamos

Desarrollamos nuestro proyecto en el instituto educacional "Aquiles Nazoa", una escuela privada laica ubicada en una urbanización de clase media de la ciudad de Caracas. El plantel funciona en una quinta, reacondicionada para su función educativa y atiende a 728 alumnos. Comprende los tres niveles de Pre-Escolar y los primeros seis grados de la Educación Básica. En la mañana los niños tienen sus clases regulares, y en la tarde realizan tareas dirigidas y actividades complementarias como inglés, flamenco o natación.

Trabajamos en el segundo grado, con un grupo de 28 alumnos, 12 hembras y 16 varones, entre 6 y 8 años de edad. El espacio físico de nuestra aula era reducido, pero contábamos con un adecuado mobiliario de mesas individuales y sillas, junto a suficiente material de apoyo como láminas, mapas, juegos didácticos, retroproyector, papelería, estambre, témpera, etcétera.

Los niños provienen de familias de profesionales y tienen gran acceso a materiales didácticos, tecnología e información actualizada. La escuela propicia un ambiente de libertad y flexibilidad, y los estudiantes de este grado ya poseían experiencia en el trabajo por proyectos.

El proyecto que presentamos se desarrolló a lo largo de 27 sesiones, en un período de tres meses.

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Quiénes somos

Gioconda Flores fue la docente titular del grado durante el año escolar cuando se realizó este trabajo (2000-2001). Jesús Alfonzo actuó como coinvestigador y amigo crítico en esta investigación-acción. Es de destacar que Jesús tiene amplia experiencia en el trabajo con niños por su labor como bibliotecario de la red pública (IABNSB) y en la conducción de planes vacacionales y talleres infantiles.

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Cómo seleccionamos nuestro proyecto de aula

Para iniciar el proyecto pedagógico de aula, se le pidió a los niños que se reunieran por equipos, y se procedió a repartir a cada uno de ellos una tarjeta en donde debían anotar un tema de su interés que les gustaría fuera desarrollado. Surgieron variados temas, los cuales se fueron plasmando en el pizarrón: El nacimiento y crecimiento de los niños, El cuerpo humano, Los alimentos, Las plantas, Las viejas ruinas, El Universo…

Una vez anotados los temas, se le repartió una hoja pequeña a cada niño, para que procedieran a votar y escogieran aquél que resultara con mayor consenso, el cual resultó ser "Los Alimentos", con una cantidad de dieciocho votos a favor y ocho en contra. Hay que reconocer que la docente le hizo cierta "propaganda" a este tema, por estar en la programación oficial y prestarse para diversas actividades, tanto de experimentación, como de observación y de reflexión, interesantes y factibles.

Se pudo apreciar que muchos de los temas propuestos por los niños guardaban una estrecha relación, pues para abordar el tema de los alimentos se debía complementar con el crecimiento de los niños, el cuerpo humano, las plantas (para explicar la procedencia de algunos alimentos), logrando así satisfacer las inquietudes implícitas en otros temas propuestos.

Finalmente, se invitó a darle un nombre a nuestro proyecto, quedando como título "Aprendiendo y creciendo con los alimentos". Con este tema se comienza el proceso de planificación de las actividades a realizar, considerando la posibilidad de vincularlo con cada una de las áreas académicas y los ejes transversales.

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Dando a conocer nuestro proyecto

Previo al inicio del proyecto en sí, se realizó una reunión con los padres y representantes, donde se hizo referencia a varias temáticas en relación a la relevancia del trabajo por proyectos. Seguidamente se explicó el tema que escogieron los niños para ser desarrollado. Asistieron 24 padres y representantes, quienes quedaron satisfechos con la escogencia del proyecto, manifestando los deseos de apoyar la ejecución del plan.

Al establecer una relación con los padres se empieza a mantener una constante comunicación, promoviendo una participación activa así como el compromiso con la educación de sus hijos, tal como lo consagra el modelo curricular al concebir la escuela como una organización integrada a la comunidad, donde converjan todos sus actores para el mejoramiento del hecho educativo.

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¿Qué sabemos de los alimentos?

Con esta actividad iniciamos nuestro proyecto. Se pidió a los niños que se organizaran en equipos con un máximo de cinco integrantes. Se les plantearon algunas preguntas, las cuales debían contestar primero por escrito, para luego realizar una dinámica a través de lluvia de ideas. Algunas respuestas:

1. ¿Qué es la alimentación para ustedes?

  • Es algo que nos ayuda a crecer sanos y fuertes.
  • Es cuando un niño come mucho.
  • Es fuerza.

2. ¿Por qué creen que debemos alimentarnos?

  • Porque nos ayuda a crecer.
  • Porque los alimentos nos dan energía.

3. ¿Qué alimentos creen ustedes que debemos consumir a diario?

  • Carne, hortalizas, queso, huevo, leche, vitaminas, hierro y calcio. .
  • El arroz, la leche y el agua.
  • Las pastas, el bistec, el pollo y las frutas.

La finalidad de este momento no fue verificar si las respuestas eran correctas o no, sino realizar un diagnóstico de los conocimientos previos que tenían los niños acerca de los alimentos. Seguidamente, para sustentar el diagnóstico, se hicieron oralmente algunas preguntas para pensar y discutir sobre el tema: cuántos grupos de alimentos creen que existen (algunas respuestas: hay tres grupos de alimentos, hay millones y millones de grupos de alimentos…), qué aprovecha nuestro cuerpo de los alimentos, si el agua nos alimenta… Los niños hicieron dibujos sobre su concepción de los grupos de alimentos.

Se apreció que los niños tenían ideas sobre el tema y manejaban un vocabulario bastante amplio, pero sus criterios para agrupar los alimentos eran diferentes al criterio del valor nutritivo, que es el que se maneja desde el punto de vista de la Educación para la Salud.

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Así agrupamos a los alimentos

Este tema se inicia cuando se solicita a los alumnos que se organicen en grupos, procediendo entonces a repartir una cartulina por equipo, la cual estaba dividida en tres partes iguales, con los nombres de los grupos de alimentos (energéticos, constructores y reguladores). Seguidamente la maestra pasó por cada uno de los equipos con una pequeña caja de cartón que contenía una serie de cartulinas con figuras de diferentes tipos de alimentos, para que cada niño tomara cinco de ellas y procediera a pegarlas en la cartulina, de acuerdo a su criterio. Luego, cada equipo pegó en la pizarra su cartulina y explicó a los compañeros los criterios considerados para la clasificación. Usaron criterios como origen, calidad alimenticia, frecuencia de consumo, gustos personales…

La docente los felicitó por su participación y procedió entonces a dar a conocer los grupos de alimentos, su importancia y aportes. Una vez culminada la explicación, se invitó a los niños a mejorar su clasificación de los alimentos, siguiendo ahora estos criterios científicos. Los niños hicieron agrupaciones de manera más ordenada y reflexiva, pero todavía no lograron manejar los criterios propuestos.

En la siguiente clase, la docente realizó una síntesis de lo tratado previamente, para a continuación repartir la lámina hecha por cada equipo el día anterior, junto a una nueva, de manera que pudieran realizar la agrupación de los alimentos usando ahora las categorías "Energéticos", "Reguladores" y "Constructores". Cada equipo pegó sus dos láminas en el pizarrón y explicó su trabajo a los compañeros. Se apreciaron avances en el conocimiento infantil, aunque los equipos tendieron a concentrarse en un solo grupo. Por ejemplo, cuáles eran los alimentos constructores o cuáles eran los energéticos entre los que les tocaron en la primera sesión del tema.

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Mientras me alimento construyo mi registro

La maestra pidió a los niños llevar un registro que permitiría desarrollar el tema de próximas clases: cada alumno debía anotar lo que consumía durante un día, desde que se levantaba hasta que se acostaba, incluyendo chucherías y líquidos ingeridos. Se les sugirió que pensaran cómo llevar la información de la manera más ordenada posible. La docente dio un ejemplo con lo que ella había desayunado ese día y aclaró dudas de los niños.

Los niños cumplieron con lo asignado y en próxima sesión se les pidió organizarse en equipos de a cinco integrantes para que compartieran su información. A continuación, algunos niños voluntarios dieron a conocer su registro a todos sus compañeros.

La docente procedió entonces a repartirles información acerca de las raciones diarias que recomienda el Instituto Nacional de Nutrición (INN), para que los alumnos compararan con su registro. Previamente, se preguntó a los niños si sabían lo que era el INN, obteniéndose respuestas como: "Es el lugar donde preparan comida y se la dan a los pobres", "Es donde hacen la comida a los damnificados"… La maestra explicó entonces lo que era esta institución.

Como conclusión de la actividad, se repartió a los niños una cartulina de color para que asentaran "Lo mejor de mi alimentación durante este día" y "Qué puedo mejorar en mi alimentación". Gabriela O., por ejemplo, expresó: Lo mejor de mi alimentación durante ese día fue la pasta, la carne boloña y el batido de fresa. Lo que podría mejorar es comer más ensaladas. José Miguel, por su parte, dijo: Lo mejor de mi alimentación fueron los huevos, la pasta y la carne. Y lo que podría mejorar es comer más frutas, no comer tantas chucherías y tomar más leche.

Los niños elaboraron sus registros de diferentes formas, unos lo realizaron a través de listas que trajeron en hoja suelta e hicieron una sola columna de todo lo que habían consumido, otros lo hicieron en un cuadro, otros a través de dibujos en sus cuadernos… Algunos estudiantes demostraron creatividad y capacidad de organización. Sin embargo, cuando tuvieron que analizar su registro comparando con los requerimientos del INN se observó una marcada dificultad: algunos se dedicaron a copiar la información del INN, otros colorearon las figuras, y sólo un grupo demostró haber entendido la actividad asignada. Hubo necesidad de retomar la explicación mediante ejemplos y de constante apoyo de la maestra, para poder culminar el trabajo. Creemos que hace falta aumentar las oportunidades escolares que permitan al niño observar, explorar, reflexionar y discernir, para que no se acostumbre al coloreo y la copia.

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El maravilloso mundo de los alimentos naturales y procesados

Se pidió a los niños que elaboraran listas de productos alimenticios naturales y procesados. Para ello podían revisar libros, consultar con familiares o aprovechar incluso los comerciales de televisión. No importaba si tenían confusión con la ubicación de algún alimento, se les dijo, pues la idea era trabajar sobre esto en clase.

En sesión siguiente, se organizó a los estudiantes en equipos de a cinco integrantes, para que compartieran su información. Posteriormente, se hizo una discusión general. La docente pidió ejemplos de alimentos de uno y otro tipo y preguntó cómo identificaban si un alimento es natural o procesado. Los niños dieron buenos ejemplos, y añadieron: "Los pescados vienen del agua", "Los duraznos vienen de la mata", "Los alimentos procesados los pasan por unas máquinas y cada máquina va poniéndole algo a ese producto", "Todos los productos son naturales pero al pasarlos por una máquina se convierten en procesados".

La docente añadió consideraciones más precisas a lo dicho por los niños. Los alumnos demostraron que tenían conocimientos acerca del tema y a su vez la información nueva pudo servirles para reforzar los conocimientos previos y enriquecer su aprendizaje. Se apreció que los alumnos tuvieron bastante asertividad y hubo participación activa de la mayoría del grupo.

En la siguiente clase, la docente propuso a los niños una pequeña investigación: buscar en su hogar o en un establecimiento comercial el nombre y el costo de un alimento que se encuentre en forma natural y/o en forma procesada. Se les puso como ejemplo la ensalada de frutas, dando el costo de una enlatada y el costo de otra hecha en casa.

En la próxima sesión, los niños compartieron sus hallazgos: "Yo investigué que un kilo de tomate cuesta 600 Bs. y una lata de tomate cuesta 800 Bs."; "Una compota cuesta 450 Bs. y un kilo de manzanas cuesta 1.000 Bs."; "Una latica de atún cuesta 600 Bs. y un kilo de atún natural cuesta 2.000 Bs.". Se discutió sobre si un producto procesado es tan nutritivo como uno natural, oyéndose intervenciones como: "Yo digo que los alimentos procesados no alimentan casi porque les echan sustancias químicas como el Amarillo N° 5, y eso hace que se le quiten las vitaminas a los alimentos"; "Los alimentos procesados tienen muchos químicos como es la coca cola, porque quita las manchas de la camisa"; "Hay alimentos que son naturales y son muy ricos y procesados que son también ricos pero no son todos".

La docente apreció un énfasis extremado al asumir la mejor calidad de los alimentos naturales, por lo que indicó que algunos alimentos sólo pueden consumirse si son procesados, como el jamón y el queso, siendo nutritivos y recomendables. Se invitó a los niños a elaborar dos listas: alimentos procesados poco nutritivos y alimentos procesados nutritivos. Los niños hicieron, en general, buenas listas, con pocos errores. Entre los nutritivos mencionaron: pasta, queso, chicha, leche en polvo… Entre los poco nutritivos: refrescos, chez wes, papas rufles, diablito. Aunque también incluyeron en este último grupo el atún enlatado y los helados.

Para culminar este tema, y dada la importancia que tiene el contacto del niño con su entorno para un aprendizaje rico en experiencias directas, se planificó una visita a una empresa de consumo masivo: Bimbo de Venezuela, panificadora cuya planta más cercana se encuentra en Caucagua. El contacto se facilitó gracias a que un representante del curso labora en la misma.

La visita comenzó con un video sobre la empresa, posteriormente un personaje que identifica una línea de productos de la empresa (mascota pingüino) realizó una actividad recreativa con los niños. Ingresamos a continuación a la planta de producción, todos provistos de tapabocas y gorros. Un personal especializado fue realizando las explicaciones a los estudiantes: áreas de producción, maquinaria, productos…, sacando también muestras para que los niños examinaran. Se culminó con el área de empaquetado y una mención al proceso de distribución.

Los niños hicieron preguntas sobre máquinas apagadas, tubos que bajaban del techo, productos que observaban (a los cachitos croissant se les echa mantequilla tres veces; hay unos panes que no se venden en la calle, van directo a una cadena de hamburgueserías, etcétera)… Al principio el fuerte calor de la planta incomodó a muchos niños, pero luego se fueron acostumbrando. Para finalizar, la empresa repartió un muy surtido cotillón a cada alumno, el cual (a pesar de las recomendaciones de la docente) muchos consumieron durante el viaje de regreso al plantel, muy cercana ya la hora del almuerzo.

Al día siguiente, se comentó libremente la visita en clase, obteniéndose positivas apreciaciones y nuevos conocimientos de los niños.

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Conociendo nuestro cuerpo y el viaje de los alimentos

Para el inicio del tema, la maestra pidió a los niños que se conformaran en dos grandes grupos, luego el amigo crítico les presentó un modelo anatómico del cuerpo humano, el cual era desarmable y de cubierta transparente. El amigo crítico explicó con el modelo los órganos del aparato digestivo. Luego los niños tuvieron unos 15 minutos por equipo para ellos también armar y desarmar el modelo. Posteriormente, se guardó el modelo y se pidió a los niños organizarse en equipos de a cuatro integrantes, se les entregó a cada equipo una cartulina grande con la silueta del cuerpo humano, plastilina de diversos colores, pega y marcadores. Se les planteó que moldearan en plastilina los órganos del aparato digestivo y los pegaran en la silueta. Se notó gran entusiasmo, disposición y organización en esta actividad. Incluso, al final de ese día los niños tomaron la iniciativa de proponer que se realizaran cuentos infantiles que tuvieran que ver con los alimentos y los órganos del cuerpo humano.

En la siguiente sesión, se compararon las láminas de cada equipo con el modelo del cuerpo humano. De esta forma, los niños pudieron darse cuenta de que habían cometido algunos errores en la colocación y hasta en la ausencia de algunos órganos. Se guardó el modelo y se invitó a realizar por segunda vez la actividad, en una nueva silueta del cuerpo humano. Al final, cada equipo pasó a la pizarra y mostró su trabajo y las correcciones que hicieron. Por ejemplo, Lisjoseth dijo:

Nosotros en principio habíamos colocado el cerebro y los pulmones, además colocamos el estómago primero que el esófago, pero ahora ya conocemos el orden.

Todos los modelos infantiles mejoraron en esta segunda oportunidad: los niños pusieron más órganos, los ubicaron y conectaron mejor, y los identificaron más correctamente. Seguidamente, el amigo crítico les facilitó diferentes libros, donde los niños por equipo consultaron sobre el proceso digestivo, intercambiando ideas. Luego de 30 minutos, se les solicitó que expusieran, usando su segunda lámina, el recorrido que hace el alimento en el aparato digestivo.

José Luis explicó:

Se mete el alimento en la boca, los dientes lo trituran y lo mezclan con la saliva, se traga el alimento y se forma la bola alimenticia, pasa por el esófago hasta el estómago, y él es el que se encarga de hacer chicha los alimentos y después pasa por el intestino delgado y chupa los minerales, los hierros y las vitaminas y la energía la pasa para el cuerpo y lo que no sirve sigue por el intestino grueso, bota lo que no sirve, lo que no da energía.

Algunos niños todavía creían que es en el estómago donde los alimentos pasan a la sangre. Es importante continuar reforzando los conocimientos del aparato digestivo: un solo proyecto no es suficiente para asimilar lo complejo del tema. Por otra parte, introducir elementos de expresión plástica permitió el desarrollo de ideas y la creatividad.

En la siguiente sesión se contó con la participación de una higienista dental, la cual solicitamos con tiempo del respectivo Colegio, en el Hospital El Algodonal. La especialista presentó una buena charla sobre los dientes y su cuidado, interaccionando con los niños y haciéndoles preguntas. Utilizó materiales didácticos como láminas, trípticos, teipodón, macro modelo de un diente, cepillo y crema dental. Como los niños habían traído sus cepillos, pasaron al baño con la especialista a practicar el cepillado. El hecho de que la higienista asistiera uniformada creemos influyó positivamente en la atención de los niños.

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La cocina creativa

La docente planteó a los niños que por motivos de celebrarse la Semana de la Alimentación y siendo el tema del proyecto "Los alimentos", le gustaría que todos realizaran una merienda en la cocina-comedor del plantel. Ello despertó gran entusiasmo en los pequeños. La maestra les indicó que para la próxima clase trajeran una lista de las posibles meriendas, delantales y algunos utensilios. Se les sugirió que pensaran platos creativos pero a la vez sencillos, pues en el comedor sólo se disponía de hora y media. Los niños no dejaron de conversar acerca de su merienda durante el resto de la mañana.

En la siguiente sesión, los niños se aparecieron con la lista en la mano. La maestra fue escribiendo las propuestas en la pizarra, descartándose algunos platos por ser poco sencillos. Se organizó a los niños por equipos, y cada equipo escogió de la lista el plato que quería preparar. La docente pidió que pensaran un nombre para su creación y escribieran la receta. Hubo variedad de propuestas: unas mini pizzas ("pizza aventura"), un puré llamado "señor muñeco de papa", un postre denominado "nave espacial", una ensalada de frutas, sándwiches… Para que elaboraran su receta, se les facilitó recetarios para niños, que les sirvieran de orientación.

En la siguiente sesión, cada equipo presentó su receta al resto de la clase. La maestra los felicitó por su buen trabajo. A la vez, les pidió que pensaran en una propaganda donde promovieran su receta: sus ingredientes, su sabor, su preparación… Y les dio un tiempo para ello.

La próxima clase se desarrolló en la cocina-comedor del planel. La docente y el amigo crítico habían preparado con cartulina blanca y papel crepé de igual color gorritos de chef para los niños, de manera de enfatizar los hábitos higiénicos y darle un carácter lúdico y grato a la actividad. Se les recordó a los niños la necesidad de otras medidas de higiene importantes para este trabajo.

El personal de la cocina apoyó la actividad facilitando utensilios y colaborando con los niños en el corte de los alimentos, algunos representantes también asistieron para ayudar. Ciertos pasos de algunas recetas se realizaron previamente en los hogares de los niños, fue el caso de la cocción de las papas del muñeco de puré, por ejemplo.

Finalizada la elaboración de la merienda, cada equipo promocionó su plato mediante la propaganda que había creado. Por ejemplo:

Compren todos la nave espacial, amiguitos preparen su traje espacial, cuando prueben su chocolate sentirán que viajan al espacio y no querrán volver a la Tierra.

Los niños compartieron sus meriendas, intercambiando opinones sobre sus sabores. Se pudo observar mucha cooperación entre los estudiantes, y un trabajo entusiasta y ordenado, siguiendo los pasos de las recetas. Fue una oportunidad de vincular teoría y práctica, permitiendo un aprendizaje mediante la construcción de su experiencia. Ese día, muchos niños se montaron en el transporte luciendo sus gorros.

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Conociendo el precio de los alimentos

Se discutió con los niños la noción de presupuesto familiar. Y se les solicitó que cada uno elaborara un presupuesto para el almuerzo de una familia de cuatro personas, tomando en cuenta el costo y el valor nutritivo de los productos. Al compartir trabajos, se apreció que muchos niños lograron almuerzos bien balanceados, pero con frecuencia los costos calculados eran o demasiado bajos o bien demasiado altos.

Se solicitó a los niños que llevaran el presupuesto a su hogar y chequearan con sus familiares el verdadero costo de los alimentos incluidos. Así lo hicieron. En próxima clase, se discutió sobre ello, así como sobre posibles sustitutos de los alimentos que aparecían en su presupuesto. Se hizo una lista en el pizarrón de productos nutritivos caros, productos nutritivos baratos y productos caros poco nutritivos.

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En busca de nuestra tradiciones

Se conversó en clase sobre platos típicos de diversas regiones de Venezuela que los niños hubieran probado. Hubo intervenciones como:

G.A.: Yo recuerdo que cuando fui a Falcón comí chivo asado con arepa pelada.

M (maestra): ¿Qué te pareció la comida?

G.A.: Me gustó el chivo, pero la arepa no, porque era dura, tenía como conchitas.

Otros niños conocían los huevos chimbos y el mojito de pescado zulianos, o la pizca y la arepa de trigo andinas, o habían comido chigüire, yuca y carne en vara en Apure. Después de compartir estas experiencias, se les solicitó que averiguaran en sus hogares y anotaran los ingredientes de algunos de estos platos típicos.

En siguiente clase, se pusieron en común estas informaciones, que los niños expusieron con seguridad y corrección. Se pudo apreciar la colaboración e involucramiento de los padres en el desarrollo de esta actividad. La maestra les pidió a los niños que realizaran un dibujo pequeño del plato típico que habían comido y lo recortaran, para ser utilizado en la próxima sesión.

Para esta sesión, la maestra y el amigo crítico realizaron un mapa de Venezuela grande, a colores, desarmable por estados. La maestra presentó el mapa armado, a continuación los niños lo desarmaron y volvieron a armar. Posteriormente, cada niño pegó su dibujo del plato típico en el estado correspondiente del mapa. Algunos estudiantes tuvieron dificultades en la ubicación del estado que les correspondía. El mapa despertó curiosidad en los niños, y pidieron que se dejara expuesto en el salón luego de esta clase, para poder manipularlo.

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El ambiente y el tiempo cambian los alimentos

Para abordar el tema de la Compra y Conservación de alimentos, la maestra comenzó preguntando a los niños cómo se conservaban los alimentos en sus casas. Los niños mencionaron la nevera y el freezer (refrigeración y congelación). La maestra añadió el enlatado, el ahumado, el secado, el salado y el encurtido. Luego solicitó a los niños que en compañía de algún familiar visitaran un supermercado, abasto o panadería y tomaran en cuenta la higiene, los instrumentos y equipos y la forma de conservar los alimentos.

En la siguiente sesión, se les dio a los niños 15 minutos para que compartieran en equipo su visita. Luego se realizó un diálogo general. Por ejemplo, Jhoselin R. explicó:

Yo fui al auto-mercado y había unas neveras industriales donde guardaban las chuletas, el pollo y los pedazos de carne; luego había una nevera cava donde guardaban los quesos, el jamón, la mortadela, y el salchichón lo tenían fuera de la nevera. Tenían una rebanadora, un rallo eléctrico, un machete para picar la carne, tenían pesos digitales, una tickera, usaban delantales y un gorro pequeño y me fijé que algunas personas usaban guantes transparentes y otras no usaban guantes.

La maestra finalizó la conversación invitando a los niños a realizar experimentos para observar lo que sucede a los alimentos sometidos a diferentes condiciones ambientales. El experimento iba a durar quince días, y habría en cada caso un grupo control y otro experimental. Cada equipo decidió el alimento con que iba a trabajar y las condiciones a que lo iba a someter. Se montaron así diferentes experimentos: carne al sol y en el freezer, pan al sol y bajo luz artificial, tomate en la oscuridad y al sol, dos pedacitos de auyama al sol, pero uno tapado y el otro no…

Se pidió a cada equipo que diseñara una hoja de anotaciones para llevar el registro de los cambios durante el proceso. En sesión posterior, el amigo crítico ayudó a los niños a etiquetar sus muestras y a disponerlas en las condiciones establecidas. Cada equipo escogió condiciones distintas, los niños esperaban tener una experiencia única y tenían gran expectativa acerca de lo que iba a ocurrirle a sus muestras, situación que generó entre grupos una discusión, atreviéndose a hacer conjeturas. También se interesaron en comparar el diseño de su hoja de control. En días siguientes, los niños dedicaron algunos minutos cada jornada a registrar lo ocurrido con sus muestras. Algunos cambios fueron más lentos que otros, según el tipo de alimento. Los niños fueron observando cada vez con mayor cuidado y detalle, usando incluso una lupa y compartiendo consideraciones en el equipo. Un ejemplo de registro (equipo n° 3):

Leche al sol: A la leche le salieron burbujas como con pepitas de maíz, tiene olor a queso de mano, en la mitad de la leche se puso sólida, es un cubo duro de leche y debajo tiene agua clarita transparente, y en el fondo tiene como arena.

Leche en la nevera: Se ve buena, está fría, huele bien, creemos que se puede tomar, además cuando se agita se mueve normal.

Para finalizar este trabajo, cada equipo tuvo oportunidad de exhibir sus muestras ante el resto de los compañeros y ofrecer una breve conclusión sobre lo ocurrido.

Durante el tiempo de observación de las muestras, el co-investigador o amigo crítico fue tomando fotografías, que sirvieron para montar una cartelera y exponer el trabajo de los niños en toda la institución.

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Trabajando por proyectos: una invitación

El trabajo por proyectos nos permitió tener una visión más amplia con relación a la que teníamos antes de realizar esta investigación didáctica, pues las clases son más dinámicas y participativas, se vincula la teoría con la práctica, se van relacionando diferentes áreas académicas (ciencia, educación para la salud, estudios sociales, arte, lengua, matemáticas…), así como los ejes transversales (valores, trabajo, lenguaje, pensamiento), y se abre la oportunidad para enriquecedoras visitas y contactos con expertos. Como docentes, vamos reflexionando en la medida en que vamos avanzando, y se van realizando las modificaciones sobre la marcha, facilitando el trabajo en el aula.

Nuestra experiencia no pretende ser un modelo, sino tan solo un estímulo, una propuesta de reflexión y al mismo tiempo una optimista propuesta de trabajo.


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