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200 Días de Clase
200 Días de ClasesEsta es otra de las propuestas estratégicas de Foro Educativo Venezuela, la cual se inscribe en lo inmediato en aumentar el tiempo de exposición de los alumnos a la experiencia educativo. Esta propuesta, junto a la de la Jornada Completa, tienen la virtud de ser simples, concretas y fáciles de comprender por personas de todos los niveles, lo cual hace posible que el país se movilice alrededor de actividades específicas claras y medibles. Un padre, cualquier padre, de cualquier nivel educativo, puede no tener herramientas para reclamar por el modelo educativo aplicado en la enseñanza de su hijo, pero todo el mundo puede reclamar por un día de clase no impartido. Estas propuestas persiguen generar más reformas, de tal modo que la opinión pública se movilice hacia metas concretas y atractivas asociadas con inversiones específicas que le den legitimidad a la inversión al presentar relaciones de los recursos invertidos y logros alcanzados. Los países de alto desarrollo tecnológico han entendido que uno de sus grandes capitales es el conocimiento, por lo que dedican gran parte del año a que sus niños se adiestren en las mejores formas de aprenderlo y aplicarlo. En el Reino Unido se reciben más de 1500 horas de clase al día; en los Estados Unidos se imparten 220 días de clase; en Japón se reciben 240, y todos ellos en jornada completa, no en medios turnos de 4-5 horas como en nuestras escuelas. ¿Es que nuestros niños no necesitan tanto tiempo de adiestramiento? Tratando de subsanar esta situación el Ministerio de Educación estableció desde el año pasado un calendario escolar de 192 días, los cuales evidentemente no se cumplen. Según los propios líderes sindicales en la realidad los días de clase no alcanzan 140. Y si a esto agregamos las inasistencias de los docentes (por actividades particulares, por juntas de planificación, cursos de mejoramiento, etc.), las de los alumnos, los días festivos (la semana del maestro, la semana de la escuela, festividades regionales, huelgas de transporte, interrupciones del servicio de agua, etc.) nos percatamos de que muchos alumnos reciben menos de 100 días de clases al año. Es decir, se cumplen un poco más de 500 horas de clases anuales. Que en términos de jornadas completas de 8 horas, digamos, son poco más de 62 días de clase. ¿Nuestros niños necesitan solamente de un cuarto o un tercio de la formación de un niño de un país desarrollado? Y ahora se cierne la amenaza de la Ley de Recreación que pretende establecer 15 días hábiles adicionales de vacaciones para que los niños puedan salir de viaje en cualquier momento del año con sus padres. Todo sin contar con el desperdicio de tiempo que constituyen las huelgas docentes, con sus pomposas declaraciones de que se puede cumplir el programa y recuperar el tiempo perdido al finalizarlas sin tocar las vacaciones. Recuperar el tiempo sin añadir más tiempo, luce sin sentido. Y es que se ha instituido la perversión de que el tiempo no es importante y que el niño está en la escuela solamente para cumplir el trámite y ser promovido ritualmente al grado siguiente sin detenerse en consideraciones de la calidad de su formación. Veamos más claramente dos cuadros que pueden ilustrar el panorama: Días de clases suponiendo que los docentes trabajen 192 días
Días de clases suponiendo que los docentes trabajen 180 días
Como vemos en el mejor de los casos tendremos 157 días de clases y en el caso más probable 145 días, los que equivalen a 98 y a 90 días de clase a jornada completa, si se aprueba la ley de recreación y las condiciones laborales de los docentes continúa como en este momento, y por supuesto sin contabilizar los tiempos desperdiciados en paros, huelgas, etc. CostosA diferencia de la propuesta de la Jornada Completa la implantación de los 200 días de clase no requiere per se inversiones en infraestructura, las clases se continuarían dando en los mismos locales de siempre. El costo principal para la implantación de esta meta, como claramente se desprende de los cuadros, provendrá de las conversaciones con los gremios docentes para negociar un nuevo marco laboral, donde se revise, entre otras cosas, el derecho a disfrutar de 60 días hábiles de vacaciones y la semana de 25 horas laborales. |
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